Galderma

 

Limpieza, Humectación & Fotoprotección

La piel requiere de cuidados para mantener su integridad, evitar la sequedad, aliviar signos y síntomas como irritación, prurito, etc. La higiene de la piel y la humectación de la misma forman parte de estos cuidados diarios necesarios para lograr el objetivo: tener una piel sana.

Un limpiador suave, no irritante, sin fragancias ni conservantes, puede ayudar a remover todos los residuos que quedan en la superficie cutánea.

Asimismo puede ser un coadyuvante importante en muchas condiciones de la piel en las que es necesaria la higiene diaria como por ejemplo: acné, rosácea, eccema atópico, psoriasis; dermatitis seborreica, melasma, etc.

La piel envejecida, ya sea naturalmente o por la exposición solar, requiere de una hidratación intensiva para recuperar la flexibilidad, tonicidad y elasticidad características de este órgano. Una piel suave, lisa, no arrugada, cumple un rol fundamental en la vida de relación.

El contenido de agua de la piel permite mantener una barrera cutánea intacta, la cual nos defiende de agentes externos (gérmenes) así como de pérdida de sustancias desde el interior de la misma hacia fuera (pérdida transepidérmica de agua).

¿Por qué la fotoprotección?

La protección contra los efectos nocivos de la radiación ultravioleta (RUV) es uno de los objetivos de la práctica diaria dermatológica. La incidencia de enfermedades causadas y/o agravadas por el sol aumenta aceleradamente año tras año.

Un óptimo cuidado de la piel debe incluir la fotoprotección como parte de un esquema diario, ya sea en personas sanas como prevención ó en pacientes cuya condición dermatológica así lo requiera. Entre éstas no podemos dejar de mencionar a la rosácea, el melasma, el cáncer de piel, las lesiones precancerosas como las queratosis actínicas, la erupción polimorfa solar, la dermatitis por contacto fototóxica y fotoalérgica, tratamiento con drogas fotosensibilizantes, lupus eritematoso entre otras.

¿Cómo usar el protector solar?

La fotoprotección debe ser utilizada libremente según indicación médica, sobre las zonas expuestas al sol.

La recomendación habitual consiste en:

  • Aplicar 15-20 minutos antes de salir
  • Renovar periódicamente cada 2 horas mientras siga expuesto y re-aplicar especialmente después de sudoración profusa, nado, etc.

¿Qué esperar de un buen protector?

Un buen protector debe contener dos tipos de ingredientes, la pantalla química (orgánica, por lo tanto se absorbe a través de la piel) y la física (inorgánica, permanece en la superficie cutánea y no se absorbe) .

Tiene que ser de amplio espectro: contra los UVA (fotoenvejecimiento) y UVB (carcinogénesis).

Debe ser hipoalergénico, no comedogénico, libre de fragancias y resistente al agua.

De fácil aplicación.